La fimosis es una condición muy habitual en los niños que preocupa bastante a los padres porque la mayoría de bebés la tienen (fimosis fisiológica), porque tarda bastante en resolverse por sí misma y porque muchos profesionales tienen cierta prisa por solucionarla e indican la retracción de la piel desde muy pequeñitos (a riesgo de heridas) o la operación de fimosis para solucionarla.

Como eso de meter al niño en el quirófano y que le toquen sus partes da bastante miedo (tanto al niño como a los padres), os comentamos hoy en qué consiste la operación de fimosis y cuándo se recomienda hacerse.

¿Qué es la fimosis?

Antes de entrar a hablar de la intervención os hablamos un poco de la fimosis, porque a veces un niño acaba siendo operado por una fimosis producida en casa y esto tendría que evitarse.

La fimosis es la imposibilidad de bajar la piel del prepucio del pene. En los bebés es fisiológica, totalmente normal, porque el prepucio y el glande están adheridos desde el nacimiento. Con el paso de los años, estas adherencias van desapareciendo y la piel puede ir bajando cada vez más. En ocasiones, pese a que las adherencias van desapareciendo, la piel puede presentar una especie de anillo que impida igualmente bajar la piel. Ese anillo va desapareciendo también con el paso de los años. se muestra aquí más gráficamente con una imagen que lo representa perfectamente:

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¿Cómo se resuelve solo todo ello? Pues con el paso del tiempo, gracias a que los niños se tocan y se estiran la piel, gracias a que empiezan a tener erecciones y gracias a que el pene va aumentando de tamaño. Mucha gente recomienda retraer poco a poco la piel en casa, para que vaya bajando. En principio la recomendación es no hacerlo, no bajar la piel, porque algunos padres, con la buena intención de prevenir la operación de fimosis, bajan con más fuerza de la necesaria y hieren la piel del prepucio. Esas heridas pueden hacer que la fimosis permanezca por más tiempo, que la piel se haga más recia, menos elástica (las cicatrices tienen menos elasticidad que la piel) y que entonces, sí, haya que operar al niño. Por eso la recomendación es no hacer nada. ¿Que igualmente quieres ir bajando la piel? Pues se baja un poco de vez en cuando en el momento del baño, por higiene, pero siempre sin forzar.

¿Cuándo se recomienda la operación de fimosis?

Por lo comentado, lo ideal es esperar a que la fimosis se vaya resolviendo sola con el paso del tiempo. Si esto no sucede, o si hay síntomas asociados (que la fimosis genere otros problemas), entonces hay que hacer algo. De un tiempo a esta parte se está haciendo uso de tratamientos con pomadas o cremas con cortisona para evitar la operación. Se aplica en la piel del prepucio y pasados unos días, además de aplicar la crema, se empieza a retraer la piel poco a poco. La tasa de éxito es muy elevada, pues con la aplicación de betametasona se resuelven cerca del 85-95% de los casos.

¿Qué casos? Es decir, ¿cuándo aplicar la crema? ¿cuándo es el momento de solucionar la fimosis? Pues en caso de que:

  • Haya dolor e inflamación al orinar porque la orina se acumula (tiene tanta dificultad para salir que duele porque la presión de salida de la orina es mayor de la que la piel y el orificio pueden asumir).
  • Que el niño haga infecciones de orina.
  • Que sufra balanitis, que son infecciones causadas por el esmegma acumulado (el esmegma es una sustancia que genera las células del glande y el prepucio que hay que ir limpiando para que no se acumule).

En estas situaciones da igual la edad que tenga el niño y está indicado tratar de resolver la fimosis. La primera opción es hacerlo con la pomada porque como hemos dicho resuelve muchos casos. La segunda opción, si la pomada no funciona, es operar. Así que, respondiendo a la pregunta (¿cuándo se recomienda la operación de fimosis?), se recomienda operar de fimosis cuando suceda alguna o varias de las tres situaciones comentadas y la crema de corticoides no haya sido efectiva.

¿Y por edad?

Operación de fimosis

La otra posibilidad es la de intervenir por la edad del niño. Es posible que no haya síntomas, que no moleste, pero que la fimosis no se solucione con el paso de los años. No sé cómo será allí donde vivís, pero en la zona donde yo resido lo habitual hace unos años era operar a los 4-5 años. Ahora parece que están esperando un poco más, probablemente porque dan tiempo a que se solucione por sí mismo o a intentarlo con la crema. Esto es totalmente lógico, si tenemos en cuenta que muchas fimosis no desaparecen por sí mismas hasta edades a partir de los 10 años.

Dicen los expertos que lo ideal, para evitar la anestesia general, es [operar de fimosis a partir de los 8 años*(http://www.bebesymas.com/salud-infantil/el-mejor-momento-para-operar-a-un-nino-de-fimosis-es-a-partir-de-los-ocho-anos-dicen-los-expertos), que es una edad en la que gracias al tiempo que ha pasado y gracias a los tratamientos con corticoides son muy pocos los niños a intervenir.

¿En qué consiste la operación de fimosis?

La intervención de fimosis recibe el nombre de circuncisión y consiste en cortar y extirpar una parte de la piel del pene, para que termine cuando comienza el glande y así quede éste descubierto. Las suturas de la piel se hacen con hilo absorbible que tardan unas 2 semanas en desaparecer. Una vez realizada la intervención el niño suele irse de alta el mismo día. Los padres deben tener en cuenta que:

  • La herida puede llegar a tardar hasta 3 semanas en cicatrizar.
  • Los niños tienen que evitar hacer ejercicio, correr, saltar, etc. hasta que cure completamente.
  • En caso de que la herida sangre en las primeras 24 horas debe aplicarse una gasa estéril en la zona y presionar durante al menos 10 minutos (el sangrado puede producirse porque la herida, pese a estar suturada, aún no se ha cerrado como para dejar de sangrar).
  • Es recomendable ir aplicando compresas frías (hielo que no esté en contacto directo con la piel) a ratos, unos 15-20 minutos, parar un rato, volver a ponerlo,… pues ayuda a bajar la inflamación y el dolor.
  • Pasadas 24 horas el apósito hay que irlo cambiando para que no quede manchado ni húmedo y probablemente se indique la aplicación de una crema con antibiótico para prevenir la infección.
  • Salvo contraindicación, el niño puede bañarse o ducharse (lo primero le dolerá menos seguramente), momento en que se puede lavar la herida con un jabón suave, siempre con cuidado.
  • Probablemente receten también antiinflamatorio y jarabe para el dolor los primeros días.

Habrá que llamar al pediatra o al hospital donde le han operado si:

  • La herida vuelve a sangrar, pese a que la hemos presionado unos minutos.
  • La herida empieza a supurar.
  • El dolor, en vez de ir a menos, va a más.
  • Si el pene se hincha y se pone enrojecido.